La autoadministración, que se aceptó como única vía de solución a los problemas inmediatos, pero que en realidad se conquistó por las rémoras que se le opusieron, así como el reto que significó el acoso a la organización vecinal, tuvo como origen la defensa de intereses económicos, y a medida que fue desarrollándose, se enriqueció de posibilidades reivindicadoras en un amplio sentido social, como es: la organización administrativa acorde con sus propios intereses al manejar directamente las cuotas; la toma autónoma de un sinnúmero de decisiones; la realización de incipientes actividades culturales y muchas otras, destacándose el ejercicio de los derechos civiles materializados en marchas, mítines o asambleas, en las que se han fraguado concepciones que van más allá del proceso descrito. La autoadministración tiene grandes posibilidades de ser una forma organizativa independiente, que al democratizarse y concientizarse podrá convertirse en impulsora de luchas progresistas, tanto de colonos como a nivel general...
Autoadministración en Tlatelolco
Max Mendizábal
