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No pienso en el retiro.- Ferguson



Por Fifa.com

Lleva ya 25 años con el Manchester United, lo que lo hace el técnico que más tiempo ha permanecido en el club, ¿cuál es la fórmula para su éxito?
Tiene mucho que ver con el equipo. He tenido la posibilidad de trabajar más a largo plazo y modificar el camino hacia donde yo lo considero conveniente. Puedo planificar con dos o tres años de anticipación, algo que casi nunca pasa en otros lados. Esta es una industria de resultados, si un técnico pierde cuatro o cinco partidos consecutivos, su trabajo está en peligro. Pero en el United ese escenario simplemente no es posible. Estoy a cargo de todos los asuntos futbolísticos, la búsqueda de jugadores, los equipos juveniles… En ese sentido soy muy afortunado porque puedo decidir rápidamente quiénes serán mis próximos refuerzos y de dónde vendrán.

Hace unos años, el United basó su éxito en una gran cantera, y ahora salen pocos talentos, ¿cuál es la razón?
Tiene que ver con un cambio en la legislación. Hace unos años, se introdujo la obligación de que, para firmar a un jugador joven, éste debía vivir sólo a una hora y media de la sede del club. Antes no era así, y por ello pudimos reclutar a esos muchachos fantásticos. Pero como se volvió materialmente imposible encontrar 6 o 7 jugadores tan locales al año, decidimos priorizar a nuestro sistema de ojeadores. En consecuencia, empezaron a llegar grandes talentos del extranjero y hemos sido exitosos de ese modo. Pero es cierto, en términos de desarrollo desde el interior, hace tiempo que no generamos jugadores del nivel de David Beckham. Hace poco la legislación ha vuelto a cambiar, y será de nuevo como era hace 15 años, así que soy muy optimista en recuperar esa producción del pasado.

¿Cuál es su implicación en las transferencias del extranjero?
Como ejemplo pondré el caso de Javier “Chicharito” Hernández. Nuestro jefe de ojeadores conocía a alguien en México que mencionó el nombre del muchacho y ese fue el primer paso. Él recibió algunos vídeos de los partidos de Chivas y me los mostró. Al verlos, pensamos “este muchacho promete”, pero no se puede decidir una contratación desde la pantalla. Así que mandé a mi jefe de ojeadores a México, para quedarse durante un mes, con la idea de verlo en la cancha pero también fuera de ella. Y así nos enteramos que su padre y su abuelo habían jugado Copas del Mundo, y el muchacho estaba a punto de ser seleccionado. Después de eso, elegirlo fue bastante sencillo. Hicimos los trámites necesarios y lo conseguimos antes de Sudáfrica 2010, lo que era importante porque su valor habría aumentado después.

En el tiempo que lleva en el fútbol, ¿siente que ha cambiado mucho el juego?
Enormemente. Para empezar, cuando empecé como técnico hace 37 años, no había agentes, ¡imagínense! No había libertad de contrato, los jugadores estaban esposados a sus clubes… En ese sentido el cambio ha sido inevitable. Pero creo que ahora la balanza está completamente del otro lado y no estoy seguro que sea benéfico para el juego. Obviamente también los medios han cambiado, hay mucha más presión hacia los periodistas para que publiquen noticias enormes, no sólo en los deportes sino en todo, y eso se refleja en nosotros sin duda.

¿Y en cuanto a la cancha y a los jugadores?
Me parece que, en ese sentido, el cambio más grande en la última década ha sido la mejora de los terrenos de juego: ahora son fantásticos, se ha vuelto muy poco común jugar en una mala cancha, dados los adelantos tecnológicos en ese sentido. Y el otro gran cambio es la ciencia del deporte, que ha avanzado de forma impresionante. Por ejemplo, cuando yo empecé en el Manchester United, mi equipo técnico entero se conformaba por 8 personas, entre asistentes, preparadores físicos y ojeadores. ¡Ahora tengo 10 científicos deportivos! Un cambio brutal.

¿Siente que el futbol ahora es más rápido como consecuencia?           
Eso es inevitable, el progreso entraña más velocidad. Los coches son más rápidos, los trenes son más rápidos, la vida cotidiana es más rápida, los atletas en otras disciplinas también son más rápidos. Y bueno, con toda esa velocidad es lógico que el ritmo de juego en el fútbol también aumente. Y eso ha implicado también que el riesgo de lesiones importantes lo haga del mismo modo, por ejemplo las de ligamento cruzado no las teníamos nunca hace 30 años y ahora son muy comunes.

Si se quedara con un solo momento de toda su larga e ilustre carrera, ¿cuál sería?
Ganar esa final de la Champions League contra el Bayern Munich en Barcelona, sin duda. Nunca la había conseguido personalmente y la última vez que el club lo había hecho era en 1968, así que representaba una gran cuenta pendiente. ¡Sin olvidar que fue un partidazo, claro!

Para terminar, ya una vez se retiró y volvió al juego, ¿siente que la despedida definitiva está cerca?
Mi filosofía es que mientras disfrute mi trabajo y mi salud esté bien, voy a seguir aquí. Creo que no te puedes poner límites, pero tampoco planificar con demasiado tiempo porque no sabes qué va a pasar mañana. Llegará el momento, obviamente, pero por ahora no está en mi mente.



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